Atracciones de parques temáticos cerradas por peligrosas

Los parques temáticos venden adrenalina controlada. La promesa es simple: te asustas, te emocionas, pero sales ileso. Sin embargo, a lo largo de la historia, esa promesa se ha roto demasiadas veces. Atracciones que se rajaron, cables que fallaron, mantenimientos que nunca se hicieron y decisiones de diseño que, con perspectiva, parecían suicidas. Este artículo recorre las atracciones de parques temáticos que tuvieron que cerrar por peligrosas —algunas tras accidentes mortales, otras por milagro antes de que ocurriera lo peor—. No es un ranking. Es una lista de lecciones que la industria debería tener tatuadas.

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Torre de coaster cerrada contra cielo dramático
Las torres de lanzamiento son impresionantes... hasta que la física dice basta.

1. VertiGo (Cedar Point) — La torre que se rajó antes de abrir

Cedar Point, el "parque de las montañas rusas" por excelencia en Ohio, instaló VertiGo en 2001 como una torre de lanzamiento de S&S Power que disparaba a los riders hasta 85 metros de altura a 80 km/h. La idea era espectacular: una especie de cohés vertical con espacio libre en la parte superior que te hacía sentir como si te hubieran disparado al cielo sin red.

El problema es que la torre nunca llegó a abrir al público de forma regular. En enero de 2002, durante los meses de inactividad invernal, una de las tres columnas de soporte se rajó. Los ingenieros descubrieron grietas por fatiga del metal en la estructura. No fue un fallo menor: si esa grieta hubiera progresado durante operación con gente arriba, las consecuencias habrían sido catastróficas.

Cedar Point tomó la decisión correcta: desmanteló la atracción por completo antes de la temporada 2002. VertiGo pasó a la historia como una de las atracciones más efímeras de un parque importante —instalada y eliminada sin que un solo visitante la disfrutara de verdad. La torre nunca se reemplazó por un modelo similar, y Cedar Point aprendió que la innovación no puede saltarse las pruebas de estrés estructural.

Lección: Las fuerzas de viento y fatiga en estructuras altas son brutales. Una torre de 85 metros en Ohio, con sus vientos helados del lago Erie, sufre estrés que los cálculos de laboratorio no siempre predicen con precisión.

2. Perilous Plunge (Knott's Berry Farm) — La caída acuática mortal

Perilous Plunge era una shoot-the-chutes (atracción de caída en barca con salpicadura) en Knott's Berry Farm, California. Abrió en 2000 como una de las más altas de su tipo, con una caída de 37 metros y un chapoteo monumental que empapaba a los riders y a medio parque.

El 21 de septiembre de 2001, una mujer de 40 años cayó de la barca durante la caída final y murió. La investigación reveló que el sistema de sujeción era insuficiente: la atracción usaba cinturones de seguridad que no impedían la eyección durante la caída abrupta. La fuerza de la bajada combinada con el impacto del agua provocó que la mujer saliera despedida.

Tras el accidente, la atracción cerró temporalmente y reabrió con barras de seguridad mejoradas. Pero la sombra del incidente nunca se disipó del todo. Knott's Berry Farm cerró Perilous Plush de forma permanente en 2012, y el espacio se utilizó posteriormente para otras atracciones. Fue uno de los casos que evidenció que las atracciones acuáticas, que mucha gente percibe como "suaves", pueden ser tan letales como cualquier roller coaster.

The Smiler en Alton Towers con sus inversiones tipo araña
The Smiler: la coaster con más inversiones del mundo... y el accidente que marcó un antes y un después.

3. The Smiler (Alton Towers) — El accidente que cambió la industria británica

Si hay un accidente que marcó un antes y un después en los parques temáticos europeos, es el de The Smiler en Alton Towers, Reino Unido. Esta roller coaster de Gerstlauer abrió en 2013 con 14 inversiones —récord mundial en su momento— y un marketing agresivo basado en la "desprogramación mental". Irónicamente, fue la propia atracción la que causó daños cerebrales reales.

El 2 de junio de 2015, un tren cargado con 16 pasajeros fue enviado a la vía mientras un tren vacío seguía atascado en la sección de inversiones. El sistema de seguridad debería haber impedido el dispatch. No lo hizo. El tren lleno impactó contra el vacío a 80 km/h. Cinco personas resultaron gravemente heridas. Dos de ellas —Leah Washington y Vicky Balch— tuvieron que ser amputadas de una pierna.

La investigación posterior reveló que el operador había sobrepasado manualmente el sistema de bloqueo de seguridad múltiples veces ese día, siguiendo procedimientos que Merlin Entertainments había establecido para mantener la atracción operativa con fallos recurrentes. La compañía fue multada con 5 millones de libras. The Smiler reabrió en 2016 tras modificaciones de seguridad, pero la confianza del público británico en la seguridad de los parques temáticos recibió un golpe del que tardó años en recuperarse.

Lo más indignante: los fallos de The Smiler eran conocidos. La atracción había tenido problemas técnicos desde su inauguración, incluyendo un incidente en 2013 donde un grupo de ingenieros quedó atrapado boca abajo durante 30 minutos. El accidente de 2015 no fue un fallo imprevisible. Fue el resultado de una cultura que priorizaba la operación sobre la seguridad.

4. Rough Riders (Coney Island) — Las coasters mortales de los orígenes

Para entender los peligros de las atracciones temáticas hay que remontarse a los principios. A principios del siglo XX, Coney Island era el epicentro mundial de los parques de atracciones, y la seguridad era, siendo generosos, una sugerencia.

Rough Riders era una roller coaster que operó en Steeplechase Park y luego en Luna Park durante la década de 1910. Llevaba el nombre de los Rough Riders de Theodore Roosevelt, pero la experiencia era más "rough" de lo que nadie esperaba. En 1910, un accidente provocó la muerte de varios pasajeros cuando los frenos fallaron y los trenes colisionaron en la zona de la estación. Las normativas de seguridad de la época eran prácticamente inexistentes: no había inspecciones regulares, los operadores no necesitaban certificación y los sistemas de frenado dependían de la mecánica más básica.

Rough Riders no fue la única coaster mortal de Coney Island. La Derby Racer (1911) causó al menos tres muertes documentadas, incluyendo a un joven que salió despedido en una curva. La Death Dip (literalmente "la caída de la muerte") vivía a la altura de su nombre. En aquella época, montar en una coaster era un acto de fe genuino. No había barras de seguridad modernas, los cinturones eran opcionales y la idea de que una atracción pudiera "certificarse" como segura era ciencia ficción.

Estos accidentes tempranos fueron los que impulsaron las primeras normativas de seguridad para atracciones de feria y parques, aunque tardarían décadas en generalizarse. Cada tragedia fue un ladrillo más en el edificio regulatorio que hoy permite que montemos en coasters de 150 metros con razonable tranquilidad.

5. Fujin Raijin II (Expoland, Japón) — El accidente por negligencia

El 5 de mayo de 2007, un día festivo en Japón (Día del Niño), la roller coaster Fujin Raijin II en Expoland, Osaka, descarriló. Un pasajero de 19 años murió y otras 21 personas resultaron heridas. La causa fue tan evitable como escandalosa: un eje de las ruedas se había roto por fatiga del metal, y llevaba sin ser inspeccionado adecuadamente durante más de 15 años.

Las investigaciones revelaron que la atracción, construida en 1992, nunca había pasado por una inspección estructural completa según los estándares recomendados por el fabricante. Los responsables del parque simplemente no realizaron las revisiones que exigía el protocolo de mantenimiento. El eje se fue debilitando durante más de una década y medio hasta que cedió de golpe.

El accidente provocó la clausura de Expoland y una revisión masiva de la seguridad en todos los parques japoneses. El gobierno japonés endureció la legislación de inspección de atracciones y aumentó las penalizaciones para operadores negligentes. Fujin Raijin II nunca volvió a operar, y Expoland cerró definitivamente. El caso es un recordatorio brutal de que el mantenimiento no es opcional: saltarse una inspección durante 15 años no es un descuido, es negligencia criminal.

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Roller Coaster: Wooden and Steel Coasters, Twisters and Corkscrews

David Bennett — Historia completa de las montañas rusas, desde los orígenes más peligrosos hasta las modernas hipercoasters.

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6. Inferno (Terra Mítica) — Problemas estructurales en España

Terra Mítica, el parque temático de Benidorm inspirado en las civilizaciones del Mediterráneo, ha tenido una historia turbulenta desde su apertura en 2000. Entre sus atracciones más emblemáticas estaba Inferno, una roller coaster invertida situada en la zona de Roma.

Inferno tuvo problemas prácticamente desde el principio. La atracción presentaba vibraciones excesivas, ruidos anómalos y un desgaste estructural superior al previsto. En varias temporadas, la coaster tuvo que ser cerrada temporalmente por problemas mecánicos. Los visitantes reportaban sacudidas inusuales y un traqueteo que no correspondía con una atracción en buen estado. En cierto modo, Inferno se convirtió en un símbolo de los problemas generales de Terra Mítica: un parque ambicioso construido con prisas, presupuesto ajustado y problemas de mantenimiento crónicos.

La attracción acabó siendo desmantelada. Terra Mítica cambió de manos varias veces, pasó por quiebra y renació como modelo de entrada gratuita con pago por atracción. Inferno ya no existe, pero su historia es un ejemplo de cómo los problemas estructurales en parques españoles no son algo que solo pase "en otros países". La falta de inversión en mantenimiento es un problema universal.

7. Mind Scrambler (Rye Playland) — Fallo de seguridad en Nueva York

Rye Playland, en Westchester (Nueva York), es uno de los parques de atracciones más antiguos de Estados Unidos, operativo desde 1928. Su Mind Scrambler era una atracción de tipo scrambler —esas plataformas giratorias con brazos que rotan en direcciones opuestas— que en 2004 causó la muerte de una niña de 7 años.

La niña se resbaló debajo de la barra de seguridad y cayó de la atracción en movimiento. La investigación reveló que el operador no verificó que la barra estuviera correctamente cerrada y que la niña iba sentada de forma inadecuada. Pero más allá del error del operador, el diseño de la atracción permitía que un cuerpo pequeño pudiera deslizarse por debajo de la restricción.

El accidente provocó una revisión de todos los sistemas de restricción en atracciones del estado de Nueva York y un debate sobre la edad mínima y las restricciones físicas necesarias para ciertas atracciones. Mind Scrambler reabrió con restricciones modificadas, pero la tragedia subrayó algo que debería ser obvio: una barra de seguridad que no tiene en cuenta a los niños más pequeños no es una barra de seguridad.

8. Batman: The Ride (Six Flags Great America) — La zona restringida mortal

Este caso es diferente porque la attracción en sí funcionaba correctamente. El problema fue la zona de seguridad alrededor de ella. En 2003, un mantenimiento externo de Six Flags Great America en Illinois murió tras ser golpeado por un tren de Batman: The Ride mientras caminaba por una zona restringida bajo la vía.

Batman: The Ride es una inverted coaster de B&M donde los pasajeros cuelgan debajo de la vía con los pies libres. El tren, con pasajeros colgando, pasa a baja altura en varias secciones. Las zonas debajo de la vía están estrictamente señalizadas como restringidas, y hay protocolos claros para detener la operación cuando alguien necesita acceder a esas áreas.

El accidente se produjo porque el empleado violó los protocolos de bloqueo (lockout/tagout) y entró en la zona de riesgo mientras la coaster seguía operando. El caso fue un recordatorio para toda la industria de que las zonas restringidas existen por una razón y que los protocolos de seguridad no son burocracia: son la diferencia entre volver a casa a cenar y no volver.

Casos similares se han repetido en otros parques. En 2008, un adolescente en Six Flags Over Georgia fue decapitado después de entrar en una zona restringida debajo de Batman: The Ride para recuperar un sombrero. Estos accidentes no son fallos de la atracción: son fallos en el respeto a los límites de seguridad.

9. Superman: Tower of Power (Six Flags Kentucky Kingdom) — El accidente del cable

El 21 de junio de 2007, una chica de 13 años llamada Kaitlyn Lasitter subió a Superman: Tower of Power en Six Flags Kentucky Kingdom, una torre de caída libre de 50 metros. Lo que debería haber sido un día de diversión terminó con la amputación de ambos pies.

Durante la subida, un cable de acero del sistema de elevación se rompió y se enrolló alrededor de las piernas de Kaitlyn y de otros pasajeros. Cuando la torre realizó la caída, el cable tenso actuó como una guillotina. Los pies de la chica quedaron prácticamente seccionados. Aunque los médicos lograron reimplantarle el pie derecho, el izquierdo no pudo ser salvado.

La investigación reveló que los cables mostraban un desgaste excesivo que debería haber sido detectado durante las inspecciones regulares. Seis Flags fue demandada y el caso se resolvió con un acuerdo extrajudicial. Superman: Tower of Power fue desmantelada en 2008. El accidente impulsó revisiones de los sistemas de cable en torres de caída de todo el país y demostró que las torres de caída, que mucha gente percibe como "suaves", pueden ser tan peligrosas como las coasters más extremas.

Parque acuático retro con toboganes peligrosos
Action Park: el parque donde la diversión era secundaria y el peligro era real.

10. Action Park (Nueva Jersey) — El parque entero era un peligro

Ninguna lista de atracciones peligrosas está completa sin Action Park. Este parque acuático en Vernon, Nueva Jersey, operó desde 1978 hasta 1996 y se ganó el apodo de "Accident Park" y "Class Action Park" con razón: al menos 6 personas murieron en sus atracciones durante sus años de operación, y los accidentes no mortales eran parte de la experiencia diaria.

¿Qué hacía tan peligroso a Action Park? Prácticamente todo. Las atracciones estaban diseñadas por personas sin formación en ingeniería de seguridad. El Cannonball Loop era un tobogán con un loop vertical completo —sí, un loop— que se construyó sin los cálculos necesarios y que envolvía a los riders en el interior del loop como ropa en una lavadora. Lo abrieron, lo cerraron, lo volvieron a abrir con modificaciones y lo volvieron a cerrar. Los empleados adolescentes (contratados sin formación real) operaban atracciones que habrían hecho llorar a cualquier inspector de seguridad.

El Tarzan Swing era una cuerda que balanceabas para saltar a un lago helado desde varios metros de altura. La gente se golpeaba contra las paredes rocosas, se ahogaba por la profundidad del agua y sufría hipotermia. El Alpine Slide —una pista de bajada en trineo sin raíles— permitía que los riders tomaran las curvas a la velocidad que quisieran, con resultados predecibles: fracturas, cortes y al menos una muerte por trauma craneal.

La cultura del parque era tan insólita que los empleados tenían una especie de "sistema de puntos" informal para las lesiones que veían cada día. Había una enfermería que atendía más de 100 heridos en un fin de semana típico de verano. Los seguros eventualmente se negaron a cubrir al parque, lo que fue el principio del fin.

Action Park cerró en 1996, reabrió bajo nueva gestión en 2014 con seguridad real y ahora es un parque convencional. Pero la leyenda perdura: se han escrito libros, documentales y podcasts sobre lo que posiblemente sea el parque de atracciones más peligroso de la historia de Estados Unidos. La lección es simple: si tu parque tiene apodos legales como "Class Action Park", algo está muy mal.

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Action Park: The Movie and the True Story Behind It

La historia real del parque más peligroso de América. Lectura obligatoria para cualquier fan de los parques temáticos.

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11. Galaxi — La coaster que causó múltiples cierres

Galaxi no fue una sola atracción, sino un modelo de roller coaster portátil fabricado por S.D.C. (Southern Dipper Company) que se instaló en docenas de ferias y parques de todo el mundo durante las décadas de 1970 a 1990. Era una coaster compacta con curvas cerradas y drops moderados que, en teoría, era una atracción familiar.

En la práctica, Galaxi tuvo incidentes en múltiples localizaciones. Los problemas recurrentes incluían sistemas de frenado defectuosos, colisiones de trenes en la zona de estación y restricciones de seguridad inadecuadas. En varias ferias europeas, las versiones de Galaxi fueron clausuradas tras accidentes. El diseño compacto, pensado para montarse y desmontarse con frecuencia, sufría un desgaste acelerado que los operadores de feria no siempre detectaban a tiempo.

Galaxi es un ejemplo de cómo el mismo diseño puede ser letal cuando se opera sin el mantenimiento adecuado. No fue una atracción "maldita"; fue una atracción operada en un contexto —las ferias itinerantes— donde las presiones económicas y logísticas a menudo empujaban a recortar en seguridad. Muchas de las Galaxi que sobrevivieron acabaron en parques fijos con mejor mantenimiento, donde operaron sin incidentes durante años.

12. Grand National (Blackpool Pleasure Beach) — El accidente reciente

La Grand National es una de las wooden coasters más icónicas de Europa. Inaugurada en 1935 en Blackpool Pleasure Beach, Reino Unido, es una racing coaster (dos trenes compiten en paralelo) con más de 85 años de historia. Pero incluso las leyendas tienen días malos.

En los últimos años, la coaster ha tenido incidentes que pusieron en duda su futuro. En 2022, un tren se quedó atascado en la cadena de subida, dejando a los pasajeros suspendidos durante casi una hora. Pero el incidente más serio ocurrió previamente, en 2019, cuando dos trenes colisionaron a baja velocidad en la zona de frenado, causando heridas leves a varios pasajeros. El parque cerró la atracción temporalmente para investigar y realizar modificaciones en el sistema de frenos.

Lo interesante de la Grand National es el debate que genera: ¿cuándo una atracción histórica se convierte en demasiado vieja para operar de forma segura? La wooden coaster ha sido reformada múltiples veces, pero la estructura base tiene casi un siglo. Los puristas defienden su valor patrimonial; los pragmáticos argumentan que ninguna cantidad de nostalgia justifica un riesgo evitable. La Grand National sigue operando, pero cada incidente renueva la pregunta.

13. Otros casos que merecen mención

Space Journey / Incidentes en PortAventura

PortAventura no ha tenido accidentes mortales en sus atracciones principales, pero sí incidentes reseñables. En 2012, un trabajador de mantenimiento murió tras caer de la atracción Hurakan Condor (torre de caída) durante labores de revisión nocturna. El caso no involucró a visitantes pero subrayó los riesgos laborales en el mantenimiento de atracciones. En cuanto a Furius Baco, la launch coaster más rápida de Europa (135 km/h), ha tenido incidentes menores con objetos sueltos impactando contra pasajeros, pero ningún accidente grave. PortAventura mantiene un historial de seguridad razonablemente bueno, aunque como cualquier parque grande, los incidentes laborales durante mantenimiento son un recordatorio de que el riesgo no desaparece cuando el parque cierra al público.

Hydrolift y atracciones acuáticas con accidentes

Las atracciones acuáticas tienen un historial de accidentes subestimado. Los hydroslides con caída vertical, los rafting rápidos y las wave pools han causado lesiones graves y muertes en parques de todo el mundo. Las wave pools en particular han sido objeto de scrutiny tras múltiples ahogamientos —la más famosa, la muerte de tres personas en la wave pool de Action Park en un solo verano—. La falsa percepción de que "el agua es segura" lleva a los visitantes a relajar precauciones que sí tomarían en una roller coaster. Los parques acuáticos modernos tienen normativas mucho más estrictas, pero los accidentes siguen ocurriendo, especialmente en parques menos regulados de Asia y Latinoamérica.

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Atracción abandonada con cintas de peligro
Cuando una atracción cierra, rara vez vuelve a abrir.

¿Son seguros los parques temáticos hoy?

Después de leer esta lista, podrías pensar que los parques temáticos son trampas mortales. No lo son. Las estadísticas son claras: la probabilidad de sufrir una lesión grave en un parque temático es extremadamente baja. Según la IAAPA (Asociación Internacional de Parques y Atracciones), la tasa de lesiones graves en atracciones fijas es de aproximadamente 1 por cada 16 millones de visitas. Para ponerlo en perspectiva: tienes más probabilidades de que te caiga un rayo que de sufrir un accidente grave en una roller coaster.

Pero "baja probabilidad" no es "cero probabilidad". Y los accidentes que hemos repasado en este artículo comparten patrones preocupantes:

La buena noticia es que cada uno de estos accidentes impulsó mejoras regulatorias. Las normativas ASTM en Estados Unidos, las normativas europeas EN 13814 y las legislaciones nacionales se han ido endureciendo. Los sistemas de seguridad redundantes, las inspecciones obligatorias y la formación de operadores son hoy mucho más rigurosos que hace 20 años.

La mala noticia es que la presión económica sigue existiendo. Los parques quieren maximizar la operatividad de sus atracciones, y la tentación de retrasar un mantenimiento costoso o de sobrepasar un protocolo "solo esta vez" nunca desaparece del todo. La seguridad en los parques temáticos no es un estado permanente: es una lucha continua contra la complacencia.

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The Amusement Park Safety Guide

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Consejo para visitantes: Si ves algo raro en una atracción —ruidos extraños, vibraciones excesivas, barras que no cierran correctamente— repórtalo al personal del parque. No seas el que calla y luego dice "ya sabía que algo estaba mal".

Preguntas frecuentes sobre seguridad en parques temáticos

Es difícil señalar una sola, pero Action Park en su conjunto probablemente ostente el récord. Como atracción individual, la Grand National de Blackpool y The Smiler de Alton Towers son de las que más titulares han generado por incidentes graves en tiempos modernos.

Sí, en términos generales. Las coasters modernas están diseñadas con múltiples sistemas de seguridad redundantes, pasan inspecciones regulares y los fabricantes realizan tests exhaustivos antes de la entrega. La tasa de accidentes graves es de 1 por cada 16 millones de visitas. Pero la seguridad depende del mantenimiento y los protocolos operativos, no solo del diseño.

Repórtalo inmediatamente al personal del parque. Si no te toman en serio, contacta con la autoridad reguladora de atracciones de tu región (en España, el Instituto Nacional de Estadística y las comunidades autónomas tienen departamentos específicos). No montes en una atracción que te genere dudas razonables.

Los parques acuáticos tienen riesgos diferentes pero igual de reales. Los ahogamientos en wave pools, los impactos en toboganes y las lesiones por resbalones son más frecuentes de lo que la gente piensa. La percepción de que "el agua es segura" es peligrosa en sí misma.

Combinación de diseño amateur, personal sin formación, ausencia de normativas de seguridad aplicadas, y una cultura que celebraba el riesgo como parte de la experiencia. Las atracciones se diseñaban por ensayo y error literal —el Cannonball Loop se construyó sin cálculos de ingeniería adecuados—. Cuando los seguros se negaron a cubrir el parque, tuvo que cerrar.

Sí, aunque pocos en comparación con otros países. El caso más conocido en tiempos recientes es el de un trabajador de mantenimiento en PortAventura en 2012. En atracciones con público, el historial de España es relativamente bueno gracias a las normativas europeas y las inspecciones regulares, pero no es perfecto. Terra Mítica tuvo varios incidentes relacionados con su mantenimiento deficiente.

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